Friday, May 12, 2006

Viaje No.2: Par cuentos cortos

Descubrí entre mis documentos este par de cuentos cortos... enjoy it, de ser posible

Aquello
25/01/99

- ¿Que esperabas para venir? - Reclamó el fumador-. ¿ Es que acaso ya lo habías olvidado?, Ven siéntate, este asiento esta excelente; si no puedes ver todo desde aquí no hay otra forma de que tengas un espectáculo mejor... ¡apuesto lo que quieras!.

- “Ya nadie se escapa de la hierba” – Pensó el joven; - “¿quién pensaría que un Mensajero fumaría porros algún día?”, - Tomo asiento cerca al fumador, elevando un poco la mirada, y agito la cabeza un par de veces.

De verdad, era increíble que ya hubiera llegado el momento; no era que lo hubiera olvidado, era que simplemente no podía creerlo.

- ¿Han llegado todos? – Pregunto el joven algo nervioso - ¡Seguro que sí!... ya te dije, solo faltabas tú. – Y al responder, el fumador aspiró fuertemente mientras sus ojos vidriosos se clavaban en el joven - parece que no quisieras que ocurriera... no te culpo, pero tu sabes que pasaría tarde o temprano.

- “Realmente no”- Pensó el joven, mientras se sorprendía de lo rápido que esas palabras habían brotado en su mente. Bajó la vista y miro con ojos llorosos al fumador –Sabes –dijo tranquilamente-, creo que ya es Hora... – el fumador hizo un gesto aprobatorio, se recostó contra la banca y miró hacia el cielo oscuro plagado de fuego y sangre – Si... ya es el momento.

En ese mismo instante, una anciana somnolienta se asomaba a su ventana y abría sus ojos horrorizada. La imagen del cielo en llamas y todos aquellos Ángeles sentados en las bancas fumando (a excepción de uno) mientras contemplaban el horizonte no podía ser mas clara. Saco su rosario, y con manos temblorosas presa de la histeria comenzó a balbucear todas las oraciones que conocía.

El Final había llegado.




La ultima visita
5/8/99

...Entonces Ella entró por su ventana. Suavemente, muy suavemente; con la delicadeza con que flotan los sueños. Era una de tantas visitas que desde el principio de los tiempos realiza sin falta, desde que la Vida existe.

Y allí estaba él, callado en una silla, sentado de espaldas a su destino.

- Veo que ya me esperabas – susurró Ella a su interlocutor sin rostro -... es hora de irnos.

-Tienes razón, hace mucho tiempo que te esperaba –respondió él afablemente- creo que ya hasta había olvidado que eras tu quien venía.

Ella, al escuchar su voz, se estremeció y una sensación fría subió por su espalda... era Él... el asesino, el más siniestro. Se pregunto desesperadamente si este era acaso el comienzo de un nuevo orden, o el inicio nuevamente de todas las cosas. ¿Acaso un destino enfermizo?... o simplemente... ¿el destino?.

Vamos –dijo él relajadamente-, afróntalo y asume la tranquilidad que te sigue siempre. No temas, tanto tu como yo sabíamos que ocurriría. Esta vez no hay un cliente –dijo sonriendo mientras se levantaba de la silla y volteaba para mirarla de frente–. Esta vez soy solo yo.

Ella, tan callada como sus “clientes”, lo miró resignadamente y reconoció que nada escapa al Olvido. Ni el deseo ni la esperanza, ni el rencor ni el amor... ni siquiera la vida. Nadie escapa a Él que con ayuda del tiempo lo devora todo.

Ni siquiera Ella, la Muerte.

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